Estas piezas nacieron de querer reproducir en un medio lo más orgánico posible la estructura básica de las grúas torre de construcción. Es un juego de hacer natural lo más artificial, y a su vez una manera de hacer reflexionar cómo a través de herramientas como estas se interviene el paisaje. Cómo las tenemos integradas como algo tan natural que no paramos ni a mirarlas cuando nos las cruzamos.
Están elaboradas completamente en piedra mallorquina y marés de Santanyí, funcionan por encaje y pueden cambiarse y moverse de lugar.


